
Lleva unos cuantos meses en las librerías, pero como la economía no está como para 20 euros de tapas duras, pues a veces hay que guardarse las ganas por saber que nuevas aventuras aguardan al
Capitán Alatriste y su cuadrilla, y no queda sino esperar a que salga en edición de bolsillo.
Pero la espera ha merecido la pena y aún con el regusto a salitre, el "
Vive Dios" en la boca y la vizcaína en la mano, sólo puedo decir que corráis a buscarlo a la librería más cercana y os empapéis de aventuras, sinsabores, lealtad y honor como sólo nuestro héroe cansado sabe hacer. Y para dejar con ganas a
Vuesas mercedes, os transcribo unos párrafos... ahí queda eso:
(...)en esta nueva aventura donde me propongo recordar el tiempo en que el capitán Alatriste y yo peleamos de nuevo hombro con hombro, aunque no ya como amo y paje, sino como iguales y camaradas. (...) También diré por lo menudo cuanto en mi siglo -qué lejano parece, ahora que tengo viejísimas cicatrices y canas- hizo el nombre de mi patria respetado, temido y odiado en los mares de Levante. Diré que el diablo no tiene color, ni nación, ni bandera. Diré cómo, para crear el infierno así en el mar como en la tierra, en aquel tiempo no eran menester más que un español y el filo de una espada.
Al menos, para pasmo de la Historia, un puñado de españoles supimos cobrárselo caro al mundo, acuchillándolo hasta que no quedamos uno en pie. Dirán vuestras mercedes que ése es magro consuelo, y quizás tengan razón. Pero nosotros nos limitábamos a hacer nuestro oficio sin entender de gobiernos, filosofías ni teologías. Pardiez. Eramos soldados.